Sueños y reflexiones en cinemascope

In weiter Ferne, so nah!

¡Tan lejos, tan cerca! (Wim Wenders, 1993)

Ángeles caídos, como el muro de Berlin, de un cielo de cambios y una tierra de laberintos. Enfrentarse a la realidad de los humanos, esa de los mortales, es demasiado compleja y tramposa para los incautos que habitan en las alturas y se acercan a escuchar con benevolencia nuestros pensamientos. Esa distancia entre el blanco y negro de la pureza y la mancha descolorida, o saturada, de los que habitan en libertad, de quienes sienten y enferman de amor, desesperación, ilusiones y locura. La dicotomía entre aquellos que observan y los otros cuyas vidas se construyen en caminos pedregosos, buscando una imposible dimensión en común sin romper antes el espejo.

Cassiel, tan lejos tan cerca

Los dos ángeles de la primera parte (Cielo sobre Berlin), rodada seis años antes, se enfrentan al mundo de los vivos con suertes dispares. Daniel (Bruno Ganz) es feliz en su pizzería, yendo a trabajar en bicicleta mientras canta por las calles, libre, amando y sintiendo cada estímulo que le permite tener amigos, familia y sueños. Cassiel (Otto Sander), en cambio, es una presa fácil para el diablo, Emit Flesti, encarnado con elegancia por Willem Dafoe. Emit es consciente de su papel mediador entre el infierno y los humanos, mago de las palabras y alquimista del manejo de las debilidades terrenales de los inocentes. El alcohol como sinónimo de placer envenenado ensuciará el buen corazón de Cassiel y le arrastrará hacia lugares malditos que no es capaz de comprender. Para escapar de esa marginación y ser respetable, le obligarán a ir por caminos donde habitan seres con bajas ambiciones morales y mucho dinero. Pero por suerte, encontrará la ayuda de su antiguo compañero de alas y su grupo de amigos.

Emit Flesti: Déjame explicarte un par de cosas. El tiempo es breve. Esa es la primera cosa. Para la comadreja, el Tiempo es una comadreja. Para el héroe, el Tiempo es heroico. Para la prostituta, el Tiempo es solo otro truco. Si eres amable, tu Tiempo es amable. Si tienes prisa, el Tiempo vuela. El Tiempo es un sirviente, si tú eres su amo. El Tiempo es tu dios, si tú eres su perro. Somos los creadores del Tiempo, las víctimas del Tiempo y los asesinos del Tiempo. El Tiempo es intemporal. Esa es la segunda cosa. Tú eres el reloj, Cassiel.


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