Dead man (Jim Jarmush, 1995)
«That weapon will replace your tongue. You will learn to speak through it. And your poetry will now be written with blood».
Siempre me han interesado esas historias imposibles de gente huyendo de su destino, como en el cuento del Criado del rico mercader, recogido por Bernardo Atxaga. El punto de partida de mi primera novela, Evershot. En esta película de Jim Jarmush se trata de un fugitivo escapando de la muerte. William Blake (Johnny Depp) es un humilde contable que se ve envuelto en un asesinato que le llevará a escapar de unos cazarrecompensas. Un western cuyas secuencias están separadas por fundidos a negro y por el que la guitarra amplificada y minimalista de Neil Young acompaña en ese viaje a ninguna parte de Blake. El poeta travestido en alma errante en el infierno en compañía de un nativo americano, llamado Nobody (Gary Farmer), que será su guía en una especie de estado intermedio entre la vida y la muerte.
Vi esta película por primera vez en el desaparecido cine Rosales, con aquellas butacas rojas imposibles, acomodadores de otra época, bar en la entrada y un olor a perfume rancio que te recibía al entrar. Una vez dentro, buscabas como podías la mejor postura para ver cine comercial e indie de los noventa en versión original (y también algún reestreno curioso, como A Hard Day’s Night). Ya conocía a Jarmush por la (a ratos) divertidísima Noche en la tierra, los cortometrajes de Café y cigarrillos y, sobre todo, por Down by law. Recuerdo ver esta última varias veces algunos viernes o sábados en la sesión golfa de los Alphaville. Durante una pequeña época esa era mi plan los fines de semana. Los cines eran mi refugio (¿alguna vez han dejado de serlo?). De Jarmush me gustaban sus diálogos, la comicidad de sus personajes, el estilo frío pero documental de su fotografía (el mítico Robby Müller en esta y en muchas otras). Jarmush era de mi cuadrilla imaginaria de cineastas con los que me hubiera gustado salir a charlar y tomar algo, como lo eran (en aquella época) Soderbergh, Tarantino, Linklater, DiCillo, Smith, Hartley, PT Anderson, Joel Coen o Spike Lee.
Dead man también es la historia de una amistad entre un sabio y un aprendiz. Nobody y William Blake comparten sabiduría y silencios. Juntos navegarán hacia el otro lado del espejo de la realidad dejando tras de sí varios cadáveres, en un particular viaje del héroe desde la razón a la debacle moral. Una bala demasiado cerca del corazón de Blake le convierte en un muerto andante. Un espíritu del bosque que vaga sin rumbo huyendo de su destino. Nobody fue llamado Xebeche: «El que habla alto, sin decir nada».
Los dos tratarán de entender el pasado para sobrevivir en un purgatorio de violencia sin sentido y de profunda revelación, a través de la luz que se cuela entre los árboles del bosque y los delays distorsionados de Young. Blake, el poeta convertido en pistolero, pinta su rostro con sangre esperando trascender más allá de la vida y la muerte, navegando en su canoa hacia el horizonte.
Nobody: It’s time for you to leave now, William Blake. Time for you to go back to where you came from.
Blake: You mean Cleveland?
Nobody: Back to the place where all the spirits came from… and where all the spirits return. This world will no longer concern you.

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